Combustible sostenible para aviones: ¿revolución verde o espejismo?

En los últimos años, el sector aéreo ha presentado el combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) como la gran solución para reducir emisiones. Sin embargo, la realidad es más compleja. Entre promesas incumplidas, proyectos que no despegan y un coste que frena a las aerolíneas, el camino hacia un cielo más limpio parece más turbulento de lo que nos cuentan.

¿Qué es el SAF y por qué se habla tanto de él?

El SAF es un combustible alternativo al queroseno tradicional que puede producirse a partir de residuos como aceite de cocina usado, grasas animales o restos agrícolas. La promesa es atractiva: mantener la misma infraestructura y motores, pero con una huella de carbono mucho menor.

En teoría, es la vía rápida para que la aviación reduzca su impacto mientras surgen otras tecnologías como el hidrógeno verde o los aviones eléctricos. En la práctica, las cifras no cuadran y la implementación es mucho más lenta de lo esperado.

La historia de una planta que quiso liderar el cambio

En 2019, United Airlines firmó un contrato con la productora World Energy para abastecerse de SAF. La planta de Paramount, en California, llegó a producir millones de galones de este combustible, y hasta se anunciaron proyectos de expansión en Houston.

Pero en abril de 2025, la planta cerró sin grandes anuncios y los planes de crecimiento quedaron en pausa. El motivo oficial: falta de compromiso real por parte de la industria aérea para garantizar compras a largo plazo.

Promesas que no despegan

Las cifras muestran una diferencia abismal entre lo que se anuncia y lo que realmente llega a producirse. Esto ha generado escepticismo en la industria y en los consumidores más concienciados con el medio ambiente.

  • Entre 2008 y 2025, se anunciaron 165 proyectos de SAF.
  • Solo 36 llegaron a materializarse.
  • Apenas 10 han producido combustible a escala comercial.

Un porcentaje que no basta

La participación del SAF en el consumo total de combustible de aviación sigue siendo mínima. Aunque ha habido avances, el crecimiento no es suficiente para cumplir con los objetivos climáticos a largo plazo.

  • Este año, el SAF representará apenas 0,7 % del combustible usado en aviación.
  • En 2024 fue solo el 0,3 %.
  • Para 2050, habría que multiplicar esta cifra por 300.

¿Por qué avanza tan despacio?

Los obstáculos que frenan el desarrollo del SAF son múltiples y están interrelacionados. Desde la economía del sector hasta la escasez de materias primas, todo influye en que este combustible no se expanda al ritmo necesario.

Coste elevado

El precio es una de las principales barreras. Producir SAF cuesta mucho más que el queroseno convencional.

  • Entre 3 y 5 veces más caro que el combustible fósil.
  • Para aerolíneas con márgenes ajustados, esta diferencia es difícil de asumir sin ayudas.

Materia prima limitada

La producción actual se apoya casi por completo en el método HEFA, que depende de aceites y grasas residuales.

  • Recursos limitados que no pueden abastecer la demanda futura.
  • Alta competencia con otros sectores que usan los mismos insumos.

Falta de cooperación

Sin compromisos firmes entre aerolíneas, gobiernos y productores, muchos proyectos no pasan del papel.

  • Falta de contratos a largo plazo que den seguridad a los inversores.
  • Escasa coordinación internacional para un suministro global.

Europa, entre la ambición y el riesgo

La Unión Europea ha establecido metas claras para la incorporación del SAF en el sector aéreo, pero estas medidas tienen sus desafíos y posibles efectos colaterales.

  • Desde 2025, al menos 2 % del combustible en vuelos debe ser SAF.
  • Para 2030, el objetivo sube al 6 %.
  • El riesgo: importar SAF desde otros continentes podría anular parte de su beneficio ambiental por las emisiones del transporte.

Alternativas y tecnologías en desarrollo

Más allá del método HEFA, hay otras tecnologías que podrían diversificar la producción y aumentar la disponibilidad de combustibles sostenibles para aviación.

Gasificación y síntesis Fischer-Tropsch

Un proceso que transforma residuos sólidos urbanos o biomasa en combustibles líquidos de alta calidad, incluido el SAF.

E-fuels con hidrógeno verde

Combustibles creados a partir de hidrógeno obtenido con energías renovables y CO₂ capturado del aire o de procesos industriales.

Biogás líquido

El biogás, normalmente usado para electricidad o calor, puede convertirse en combustible líquido con procesos avanzados.

¿Qué tendría que pasar para que el SAF funcione?

Los cambios necesarios para que el SAF deje de ser una promesa y se convierta en una realidad masiva implican decisiones políticas, económicas y sociales.

Incentivos económicos estables

Subvenciones, beneficios fiscales y contratos a largo plazo que den seguridad a los inversores.

Diversificación de materias primas

Buscar insumos alternativos y aprovechar residuos actualmente desaprovechados.

Transparencia real

Informar públicamente sobre cuánta producción de SAF es real y cuánta es solo compromiso sobre papel.

Educación del consumidor

Explicar de forma clara por qué el SAF es más caro y cómo su uso contribuye a un futuro más sostenible.

El papel del consumidor y la conciencia medioambiental

Así como en Dónde Comer Sano apostamos por alimentos locales, de temporada y con menor impacto ambiental, en transporte podemos hacer lo mismo: elegir opciones con compromisos medioambientales verificados y apoyar políticas que incentiven un cambio real.

  • Priorizar aerolíneas con certificaciones y planes claros.
  • Reducir vuelos innecesarios y compensar emisiones cuando sea posible.
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