¿Qué ocurre con el aceite de cocina usado? Así se transforma un residuo en un nuevo recurso

Freír unas croquetas, preparar unas patatas o cocinar determinados alimentos genera un residuo al que muchas veces prestamos poca atención: el aceite de cocina usado. Sin embargo, lo que hacemos con él después de cocinar tiene importantes consecuencias ambientales.

Desecharlo de manera incorrecta puede dificultar el tratamiento de las aguas residuales y contribuir a la contaminación. Recogerlo y reciclarlo, en cambio, permite convertir un residuo doméstico en una materia prima aprovechable para fabricar nuevos productos.

La economía circular busca precisamente eso: mantener los recursos en uso durante más tiempo y reducir la cantidad de residuos que terminan desperdiciándose. Y el aceite usado es un buen ejemplo de todo el potencial que todavía existe en este ámbito.

¿Por qué es importante reciclar el aceite usado?

ciclo reciclaje de aceite de cocina

El aceite de cocina forma parte del día a día tanto de los hogares como del sector de la restauración. Esto significa que, sumando pequeñas cantidades, cada año se genera un volumen considerable de aceite usado.

El problema aparece cuando ese aceite termina en el fregadero, el inodoro o directamente en el medio natural. Las grasas pueden adherirse a las tuberías y acumularse en las redes de saneamiento, además de complicar posteriormente los procesos de depuración.

En ecosistemas acuáticos, la presencia de aceites también puede alterar las condiciones naturales del agua y afectar a los organismos que viven en ella.

Frente a este modelo de usar y desechar, la recogida selectiva permite introducir el aceite usado en una nueva cadena de aprovechamiento.

¿Cómo se recicla el aceite de cocina usado?

Una vez depositado correctamente en los sistemas de recogida habilitados, el aceite pasa a manos de gestores especializados. Antes de transformarlo en nuevos productos es necesario retirar las impurezas que ha acumulado durante su utilización.

Restos de alimentos, partículas sólidas, agua y otros componentes pueden dificultar su posterior aprovechamiento.

Tradicionalmente, algunos sistemas de tratamiento se han basado principalmente en procesos como la decantación y la filtración. Actualmente, la investigación busca desarrollar procedimientos capaces de obtener una materia prima regenerada de mayor calidad y, al mismo tiempo, reducir los residuos generados durante el propio reciclaje.

WORLD: nuevas posibilidades para reciclar aceite usado

Un ejemplo de esta evolución es el proyecto europeo WORLD, financiado con fondos de la Unión Europea y orientado a mejorar la valorización del aceite de cocina usado. Uno de sus objetivos ha sido desarrollar un sistema más eficiente para purificar este residuo y favorecer su posterior transformación.

El procedimiento investigado incorpora un tratamiento en dos etapas. Primero, el aceite usado se lava con agua bajo unas condiciones controladas de temperatura y pH. Cuando resulta necesario, posteriormente se utiliza bentonita. La bentonita es una arcilla natural de origen volcánico con una elevada capacidad de absorción. Su utilización permite avanzar en la limpieza del aceite y obtener una materia prima regenerada que puede destinarse a diferentes aplicaciones.

Además, el proyecto contempla la recuperación de las aguas utilizadas durante el proceso para incorporarlas nuevamente al ciclo, así como la recogida y evaluación de los residuos sólidos generados. El objetivo es aproximarse a un modelo en el que se aproveche al máximo cada recurso y se reduzca la generación de nuevos residuos.

Del aceite de freír a los biolubricantes

Una de las aplicaciones estudiadas para el aceite de cocina recuperado es la producción de biolubricantes.

Los lubricantes son indispensables en numerosos procesos industriales, maquinaria y sistemas mecánicos. Tradicionalmente, muchos proceden de materias primas fósiles.

Conseguir que determinados residuos de origen vegetal puedan utilizarse como materia prima para fabricar alternativas permite avanzar hacia modelos productivos menos dependientes de recursos fósiles.

Pero las posibilidades del aceite usado no terminan aquí.

Nuevos usos que van más allá del biodiésel

El biodiésel es probablemente uno de los destinos más conocidos del aceite de cocina reciclado. Sin embargo, la investigación está demostrando que sus posibilidades pueden ser considerablemente más amplias.

Dentro del proyecto WORLD se ha estudiado, por ejemplo, el potencial del aceite usado para capturar compuestos orgánicos volátiles (COV) presentes en ambientes contaminados.

También se ha investigado su transformación química para obtener glicerol y mezclas de ácidos grasos libres, entre ellos el ácido oleico.

Estos compuestos de origen vegetal pueden emplearse posteriormente en nuevas aplicaciones químicas. Una de las líneas estudiadas está relacionada con los denominados disolventes eutécticos profundos, que pueden ofrecer alternativas interesantes a determinados disolventes convencionales.

Esta búsqueda de nuevos usos responde a uno de los principios fundamentales de la química verde: sustituir, cuando sea posible, materias primas y procesos más contaminantes por alternativas renovables y con un menor impacto ambiental.

Economía circular que empieza en nuestras cocinas

Los proyectos de investigación permiten mejorar los procesos industriales, pero la economía circular comienza mucho antes. Para que el aceite usado pueda convertirse en biodiésel, biolubricantes u otros materiales, primero tiene que entrar correctamente en el circuito de recogida.

Eso depende también de pequeños hábitos domésticos: dejar enfriar el aceite después de cocinar, almacenarlo en un recipiente adecuado y llevarlo al contenedor específico o punto de recogida habilitado en cada municipio. De esta forma, un residuo generado en nuestra cocina puede volver al sistema productivo como recurso.

El reto para los próximos años será conseguir procesos cada vez más eficientes y capaces de aprovechar una mayor proporción de estos residuos. Iniciativas como WORLD muestran que el futuro del reciclaje del aceite puede ir mucho más allá de simplemente eliminar aquello que ya no utilizamos: puede consistir en encontrarle una nueva utilidad.

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